Es un grato placer darle la bienvenida a esta hermosa región, cargada de historia, poesía, gente amable, emprendedora, trabajadora y un espacio geográfico paradisíaco.

En este paraíso el gentilicio sucrense hace honor a uno de sus hijos más esclarecido, el Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, quién desde su más tierna edad entregó su existencia vital a la libertad de los pueblos suramericanos, consagrándose como el redentor de los Hijos del Sol y Libertador de América en Ayacucho.